Víctor y Elia aprenden a compartir
Una merienda, dos amigos y una galleta. ¿Qué harán? Víctor y Elia descubrirán que compartir no siempre significa quedarse con menos, sino disfrutar mucho más juntos.

Resumen
Una merienda, dos hermanos y una galleta muy especial. Víctor y Elia descubrirán que compartir puede hacer que un momento pequeño se convierta en algo mucho más bonito.
El cuento
Aquella tarde, la casa olía a merienda recién preparada. En la mesa de la cocina había dos vasos de leche, unas rodajas de plátano, trocitos de manzana… y, en el centro, una sola galleta de chocolate.
Víctor fue el primero en verla. —¡Oh! ¡La galleta! —dijo con una sonrisa—. Parece riquísima.
Elia se acercó enseguida y abrió mucho los ojos. —¡Sí! ¡Yo también la he visto! —respondió—. Tiene un montón de pepitas de chocolate.
Los dos se sentaron a la mesa y miraron la galleta en silencio durante unos segundos. Víctor pensó: «Yo soy mayor… quizá podría comérmela yo». Elia pensó: «Yo tenía muchas ganas de algo dulce… ojalá fuera para mí».
Entonces, casi al mismo tiempo, ambos dijeron: —¿Es para mí? Se miraron. Después miraron la galleta otra vez. Por un instante, la merienda dejó de parecer tan tranquila.
Víctor frunció un poco el ceño. —Yo la vi primero —dijo. Elia abrazó su cucharita. —Pero yo también la quiero —contestó en voz bajita.
Ninguno quería enfadarse, pero los dos deseaban la misma galleta. Y cuando dos personas quieren lo mismo, a veces no es fácil saber qué hacer.
En ese momento, Abuelita Rosi, que estaba cerca preparando una infusión, se acercó sonriendo. —Veo que esa galleta ha traído una pregunta importante —dijo con calma.
—Solo hay una —explicó Víctor. —Y los dos la queremos —añadió Elia. Abuelita Rosi asintió. —Entonces tenéis una buena oportunidad para practicar algo muy valioso.
—¿El qué? —preguntó Elia. —Compartir —respondió ella—. Compartir no significa perder. A veces significa encontrar una forma de disfrutar juntos.
Víctor miró la galleta y luego a Elia. —Pero si la partimos, cada uno tendrá solo un trozo… Abuelita Rosi sonrió. —Eso es cierto. Pero también tendréis otra cosa: un momento bonito entre los dos.
Elia se quedó pensando. —¿Y si uno se queda con el trozo más grande? —preguntó. —Entonces podéis buscar una forma justa —dijo Abuelita Rosi—. Por ejemplo, uno parte y el otro elige.
A Víctor le pareció una idea inteligente. —Yo puedo partirla con cuidado —dijo. Elia asintió. —Y yo elijo después.
Víctor tomó la galleta con mucho cuidado y la partió en dos mitades. No quedaron exactamente iguales, pero se parecían bastante. Elia miró los dos trozos. Luego levantó la vista hacia su hermano. —Puedes escoger tú primero —dijo de repente.
Víctor la miró sorprendido. —¿De verdad? Elia sonrió un poquito. —Sí. Porque compartir también puede ser dejar elegir al otro.
Víctor sintió algo cálido por dentro. Cogió el trozo un poco más pequeño y se lo enseñó. —Entonces yo me quedo este. Así compartimos de verdad. Elia abrió los ojos y sonrió. —Gracias, Víctor. —De nada —respondió él—. Además, sabe mejor cuando merendamos juntos.
Los dos empezaron a comer su parte de galleta. Y, curiosamente, aunque cada uno tenía solo un trozo, la merienda parecía ahora mucho más rica.
Abuelita Rosi los observó con ternura. —¿Veis? —dijo—. A veces, cuando compartimos, no hay menos alegría… hay más.
Víctor dio un sorbo a su leche. —Creo que compartir hace que todos estén mejor. Elia asintió. —Y también hace que la merienda sea más feliz.
Después terminaron la fruta, recogieron la mesa entre los dos y se fueron a jugar al salón. Mientras caminaban, Víctor miró a su hermana y sonrió. —La próxima vez, si hay una sola galleta, ya sabremos qué hacer. Elia le devolvió la sonrisa. —Sí. Compartir.
Y así, entre una merienda sencilla y una sola galleta de chocolate, Víctor y Elia descubrieron que compartir no hace las cosas más pequeñas. Hace el corazón más grande.
Compartir no significa quedarse con menos, sino aprender a disfrutar juntos.
Preguntas para hablar en familia o en clase
- 1.¿Cómo se sintieron Víctor y Elia cuando vieron que solo había una galleta?
- 2.¿Por qué a veces cuesta compartir?
- 3.¿Qué idea les dio Abuelita Rosi para resolverlo?
- 4.¿Te parece justa la forma en que compartieron la galleta?
- 5.¿Recuerdas una vez en la que compartiste algo con alguien?
Pequeño reto del día
Hoy comparte algo con otra persona:
- ✨ un juguete
- ✨ un lápiz
- ✨ una merienda
- ✨ un turno
- ✨ o una idea
Después piensa: ¿cómo os habéis sentido los dos?
Recursos relacionados
- •Ficha imprimible: «Hoy practico compartir»
- •Dibujo para colorear: Víctor y Elia compartiendo la galleta
- •Actividad: recortar una galleta de papel y dividirla en partes iguales
- •Pregunta visual: «¿Qué puedes compartir hoy?»