Víctor ordena su mochila
Una mañana caótica enseña a Víctor el valor de prepararse la noche anterior.

Resumen
Una mañana caótica enseña a Víctor el valor de prepararse la noche anterior.
El cuento
Víctor abrió los ojos y miró el reloj.
—¡Uy! —dijo saltando de la cama—. ¡Hoy voy tarde!
La habitación estaba tranquila, pero Víctor no. Sus zapatillas estaban junto a la alfombra, el balón seguía en el suelo y su mochila roja estaba abierta, como si también se hubiera quedado dormida.
Víctor corrió hacia ella y empezó a meter cosas deprisa.
Primero puso un libro azul. Luego buscó el estuche.
—¿Dónde está mi estuche? —preguntó mirando debajo de la cama.
No estaba allí.
Buscó sobre la mesa. Tampoco.
Abrió un cajón. Solo encontró una goma, dos cromos y un lápiz mordido.
Entonces apareció Elia en la puerta, todavía con cara de sueño.
—Víctor, haces mucho ruido.
—No encuentro mi estuche —dijo él—. Y tampoco sé si he metido el cuaderno verde.
Elia miró la mochila. Dentro había un libro torcido, una camiseta arrugada y una pelota pequeña que no parecía muy escolar.
—Creo que tu mochila está un poco confundida —dijo Elia.
Víctor suspiró.
—Ayer pensé que la prepararía por la mañana.
—¿Y la mañana ha ido demasiado rápido?
Víctor bajó las orejas.
—Sí. Muy rápido.
En ese momento, recordó algo que Abuelita Rosi solía decir: «Preparar las cosas con calma también prepara el día.»
Víctor respiró hondo. Sacó todo lo que había metido sin pensar y lo colocó sobre la alfombra.
—Vale. Primero miro qué necesito.
Elia se sentó a su lado.
—Podemos hacer grupos.
Víctor sonrió.
—Buena idea. Libros por un lado, estuche por otro, botella de agua aquí y cuaderno encima.
Poco a poco, la mochila dejó de parecer un pequeño volcán rojo. El libro azul quedó recto. El cuaderno verde apareció debajo de la mesa. El estuche estaba junto a la silla, donde Víctor lo había dejado después de dibujar.
—¡Aquí está! —dijo levantándolo.
Elia aplaudió bajito.
—Tu mochila ya sabe lo que tiene que llevar.
Víctor cerró la cremallera con cuidado. Ya no corría tanto. Ya no buscaba sin pensar.
—Ahora entiendo algo —dijo—. Si preparo la mochila por la noche, por la mañana puedo empezar el día más tranquilo.
Elia señaló la botella verde.
—Y no te olvidas del agua.
—Ni del estuche —añadió Víctor.
Aquella noche, antes de dormir, Víctor dejó su mochila preparada junto a la puerta. Metió los libros, el cuaderno, el estuche y la botella de agua. Luego sonrió.
Al día siguiente, cuando sonó el despertador, Víctor no tuvo que correr por toda la habitación.
Solo cogió su mochila, respiró tranquilo y dijo:
—Hoy mi día empieza preparado.
Preparar la mochila también prepara la calma.
Preguntas para hablar en familia o en clase
- 1.¿Qué le pasa a Víctor por no preparar la mochila antes?
- 2.¿Cómo se siente cuando no encuentra sus cosas?
- 3.¿Por qué preparar la mochila por la noche ayuda a empezar mejor el día?
- 4.¿Qué cosas deberías revisar antes de cerrar tu mochila?
Actividad sencilla: la mochila lista
Dibuja una mochila y escribe dentro cuatro cosas que necesitas llevar cada día.
- ✨ libros
- ✨ estuche
- ✨ botella de agua
- ✨ cuaderno
Después, revisa tu mochila antes de dormir con ayuda de un adulto.
Recursos relacionados
- •Pequeño hábito para practicar hoy: antes de dormir, prepara tu mochila con calma: libros, estuche, botella de agua y todo lo que necesites para el día siguiente.
- •Dibujo para colorear: Víctor con su mochila roja
- •Ficha imprimible: «Mi mochila lista para mañana»
